Casos concretos de portones coloniales, verjas residenciales y barandas que llegan al taller con daños distintos y salen con una solución pensada para su historia y su uso.
La restauración de un portón de hierro forjado no es un trabajo de pintura rápido. Cuando hablamos de piezas con más de treinta años, el resultado depende del estado real de la estructura, del tipo de corrosión que tenga y de cuánto se quiera conservar el diseño original. Por eso, antes de cotizar, hacemos una revisión en el taller o en tu casa para ver qué se puede salvar y qué conviene reemplazar. Esta sección reúne los puntos que más se prestan a confusión cuando alguien nos escribe por primera vez.
No se trata solo de pintar por encima. Cada pieza que llega pasa por un diagnóstico real: revisamos la estructura, buscamos corrosión que no se ve, probamos bisagras y decidimos si el marco se puede enderezar o conviene fabricar un tramo nuevo. Recién después de eso hablamos de acabados.
Golpeamos el metal, revisamos uniones soldadas y buscamos burbujas en el esmalte que delaten óxido profundo. Si la pieza suena hueca, el problema va más allá de la superficie y hay que abrirla para ver qué hay dentro.
Las bisagras originales rara vez se consiguen en ferretería. Las fabricamos a medida, con el mismo perfil y la misma lógica de la pieza antigua, para que el portón vuelva a girar sin forzar el marco.
Un marco que se venció por el peso o por un golpe no se arregla a martillazos. Usamos gatos hidráulicos y calor controlado para devolver la geometría original sin quebrar el metal.
Después de la reparación estructural viene la protección. Aplicamos imprimación anticorrosiva y, según la exposición de la pieza, terminamos con esmalte horneado en cabina, que aguanta mucho mejor el clima húmedo de Santo Domingo.
Si falta un tramo de verja, un adorno o una punta de lanza, reproducimos la pieza siguiendo el estilo original de la fachada. No inventamos un diseño nuevo: copiamos la lógica del hierro existente.
Si el portón no se puede mover o preferís que veamos el problema en contexto, vamos al lugar, tomamos medidas y fotografías, y dejamos una cotización clara sin compromiso. El traslado al taller lo coordinamos después.
¿No sabés si tu portón tiene corrosión interna o solo óxido superficial? Te mostramos las señales a tiempo en nuestra guía de mantenimiento.